Obligaciones de medio y obligaciones de resultado: Qué son y por qué importan en los contratos.
- Paola Andrea Villegas Novoa
- hace 23 horas
- 3 Min. de lectura

Cuando una empresa firma un contrato, asume compromisos.Pero no todos los compromisos funcionan igual desde el punto de vista jurídico.
Existe una diferencia clave que puede cambiar completamente el alcance de la responsabilidad: la distinción entre obligaciones de medio y obligaciones de resultado.
Entender esta diferencia no es un detalle técnico. Es una herramienta para gestionar riesgos, evitar conflictos y proteger el negocio.
¿Qué es una obligación de medio?
En una obligación de medio, quien se compromete promete actuar con diligencia, cuidado y profesionalismo, pero no garantiza un resultado específico.
Es decir: Se compromete a hacer lo necesario, pero no a asegurar el éxito.
Ejemplo sencillo
Un abogado que asume la defensa de un caso no puede garantizar que ganará el proceso.
Un médico no puede garantizar la curación del paciente. Sin embargo, existen excepciones. En ciertas intervenciones, como la cirugía plástica con fines estéticos, la jurisprudencia ha reconocido que puede configurarse una obligación de resultado, cuando el profesional promete un efecto concreto y verificable.
Un consultor estratégico no puede asegurar que las ventas aumentarán.
Lo que sí deben garantizar es que actuarán con la debida diligencia y conforme a los estándares técnicos de su profesión.
En este tipo de obligación, si surge un conflicto, la discusión gira en torno a si hubo o no negligencia.
¿Qué es una obligación de resultado?
En una obligación de resultado, el compromiso es distinto.
Aquí sí se promete un resultado concreto y verificable. Si el resultado no se obtiene, hay incumplimiento, salvo que exista una causa externa que lo justifique.
Ejemplo claro
Un constructor que se compromete a entregar una obra terminada.
Un proveedor que debe entregar una máquina funcionando.
Un laboratorio que debe emitir un resultado de examen correcto.
En estos casos, no basta con demostrar que se hizo el esfuerzo. Lo relevante es si el resultado prometido se cumplió.
¿Por qué esta diferencia es tan importante en los contratos?
Porque delimita:
El alcance de la responsabilidad.
La carga de la prueba en caso de conflicto.
El nivel de riesgo asumido por cada parte.
Las expectativas que pueden exigirse legalmente.
Muchas disputas contractuales surgen precisamente porque una parte cree que se le garantizó un resultado, cuando en realidad solo se prometió diligencia.
¿Cómo afecta esto a los empresarios?
Desde el punto de vista empresarial, esta distinción impacta directamente en la gestión del riesgo contractual.
Si un contrato no define claramente qué tipo de obligación se está asumiendo, pueden generarse:
Expectativas irreales.
Reclamaciones indebidas.
Conflictos judiciales evitables.
Pérdidas económicas por mala redacción contractual.
Una palabra mal elegida en el objeto del contrato puede convertir una asesoría en una garantía.
¿Cómo evitar problemas?
La clave está en la redacción contractual.
Al estructurar un contrato es fundamental preguntarse:
¿Se está prometiendo un resultado específico?
¿Ese resultado depende exclusivamente del proveedor?
¿Existen factores externos que influyen en su obtención?
Responder estas preguntas permite asignar el riesgo de manera adecuada y evitar interpretaciones expansivas.
Conclusión
La diferencia entre obligaciones de medio y obligaciones de resultado no es un tecnicismo jurídico.
Es una herramienta estratégica para: Delimitar responsabilidades, identificar riesgos, evitar falsas expectativas y gobernar el riesgo desde la redacción del contrato.
Antes de firmar un contrato, vale la pena revisar con claridad qué se está prometiendo realmente.
Porque en materia contractual, no basta con hacer lo posible…ni siempre es razonable garantizar lo imposible.
Antes de firmar un contrato, asegúrese de tener claro si está asumiendo una obligación de medio o de resultado. Esa diferencia puede definir el alcance de su responsabilidad y el riesgo financiero de su empresa.
Si quiere revisar sus contratos, estructurar correctamente sus compromisos o asignar mejor los riesgos desde la redacción, contáctanos para una asesoría estratégica.
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Porque en materia contractual, la claridad no es un detalle. Es protección empresarial.




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